LA EVALUACIÓN EN EL AULA DE LA TELESECUNDAR
EVALUACIÓN EN EL AULA DE LA TELESECUNDARIA.
Hoy en día, el tema académico más común es el de la evaluación del desempeño y pocos consideran la evaluación en el aula como un vehículo válido para la mejora de la práctica docente, sin importar el nivel o el tipo educativo.
La evaluación es el proceso de identificar, obtener y proporcionar información útil y descriptiva acerca del valor y el mérito de las metas, la planeación, la realización y el impacto de un objetivo determinado, con el fin de servir de guía para la toma de decisiones, solucionar los problemas de responsabilidad y de promover la comprensión de los fenómenos implicados.
¿Cómo evaluar en el aula?
Es cierto que una de las mayores dificultades que tenemos los docentes es impartir nuestras clases y a la vez identificar información útil para la toma de decisiones por medio de instrumentos de evaluación —cualitativos o cuantitativos—; sin embargo, ésta es una de las responsabilidades frente al compromiso de ofrecer una educación de calidad, y debe empezarse desde el contexto más inmediato: el aula.
Determinar el encuadre de evaluación:
Evaluación continua 40%: Al respecto pueden considerarse el trabajo en clase, las tareas, la participación, así como las competencias generales y específicas, y ejercer la evaluación formativa.
Examen 40%: Aquí deben particularizarse tipos de reactivos, establecer el valor de cada uno, y los conocimientos y competencias que se incluyen —el profesor puede valorar instrumentos que no sólo consideren resultados, sino también procesos.
Portafolio del alumno 20%: El portafolio puede intercambiarse entre pares y llevar a la práctica coevaluación y heteroevaluación, en la que, a partir de una rúbrica o una lista de cotejo que diseñen el docente y los alumnos en conjunto se otorgará una valoración. Así, todos participan en el proceso de evaluación.
ORGANIZAR MONITORES DE EVALUACION EN TU GRUPO:
Alumnos pueden ser parte del proceso de evaluación, si lo que se busca es optimizar el tiempo efectivo dedicado a coordinar las clases, y al registro y control de insumos e instrumentos para evaluar a los educandos, ¿Cómo? Nombrando entre los estudiantes un monitor por fila que se encargue de recoger los trabajos que ameritan ser parte del portafolio o que indican el cierre de un aprendizaje esperado, es decir, en el momento en que están trabajando y no requieren de la ayuda directa del maestro, éste puede calificar, hacer correcciones, notas y evaluaciones con diferentes criterios según sea el caso. Cada monitor registra en un formato la calificación asignada, excepto la suya, pues hay un monitor de monitores, y a él es a quien que se le rinden cuentas de sus trabajos.
USAR LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y LA COMUNICACIÓN
(TIC) PARA EVALUAR
Las nuevas tendencias educativas, tanto las normativas como las de índole social, exigen al docente el uso y el dominio de las TIC, no para sustituir su trabajo, sino como herramientas que contribuyen tanto al avance de los aprendizajes de sus alumnos, como a su mejora profesional, el profesor diseñe su propio esquema de evaluación y cuente con datos inmediatos. Esto le ayudará a optimizar su tiempo para evaluar y calificar; a incluir o vincular sus instrumentos cualitativos y cuantitativos; a realizar análisis de resultados de forma gráfica, y a acercarse a una evaluación lo más objetiva posible.
El docente debe dejar en claro a toda la comunidad escolar su metodología, sus instrumentos y los análisis de sus evaluaciones.
. Analizar los resultados con los alumnos para tomar decisiones.
En esta importante fase debemos dedicar tiempo para:
La reflexión del alumno: el estudiante debe analizar los niveles de logro alcanzados, identificar sus áreas de oportunidad, y tomar decisiones con el fin de lograr sus metas académicas con mayor eficiencia y eficacia.
La reflexión docente: el docente debe primero guiar la reflexión del alumno y compartir compromisos y decisiones. Sin embargo, se espera que las decisiones pedagógicas sirvan no sólo a la mejora de los aprendizajes sino a los fines de profesionalización de los docentes y que la evaluación en el aula sea, además de un instrumento para identificar fortalezas y áreas de oportunidad, un ejercicio de transparencia.
. Reorientar aspectos metodológicos de acuerdo con las decisiones tomadas.
Haber realizado una reflexión y enlistar una serie de decisiones no significa que los cambios se generarán por arte de magia; es momento de reorientar y ejecutar los aspectos metodológicos con minucioso cuidado, y rescatar la nueva información relevante, para determinar tanto su pertinencia como sus implicaciones y consecuencias. Si dicha información no funciona, hay que desecharla o reorientarla.
Ejercer una evaluación transparente y pública.
Llevar a cabo una evaluación con transparencia significa que el docente debe dejar claros a toda la comunidad escolar su metodología, sus instrumentos y los análisis de sus evaluaciones, con el objeto de mostrar que los procesos se han hecho como se ha establecido, sin bajar o subir calificaciones de manera artificial, y acompañados de las respectivas evidencias. Un alumno o un padre de familia puede preguntar particularidades de la evaluación, y el docente debe argumentar las razones por las cuales se obtuvieron esos resultados.
Las evaluaciones no deben hacerse a ojo de buen cubero. Deben ser el resultado de la aplicación de instrumentos que permiten valorar los avances y que finalmente se traducirán en una calificación.
¿Qué dificultades enfrentan los alumnos y qué resultados y beneficios deja esta propuesta sistemática de la evaluación?
Al aplicar una evaluación sistemática como ésta, los alumnos experimentan un cambio en la concepción de la evaluación en la que se piensa que quien evalúa es el profesor. Cuando los alumnos son parte de los procesos de evaluación le damos a ésta un sentido formativo. La diferencia está en que el docente y sus alumnos elaboran de manera conjunta instrumentos de evaluación basados en los aprendizajes esperados, con lo que se posibilita la reflexión sobre qué tanto se ha avanzado, cuáles son las debilidades y fortalezas, y qué cambios deben hacer los propios alumnos con el objetivo de mejorar sus estándares de calidad en el aprendizaje y en la producción de sus trabajos.
El desafío más grande es cambiar la idea entre los estudiantes y también entre muchos profesores de “que el docente es el que evalúa y califica”. También lo son el manejo sistemático de todos los rasgos que se contemplan en la evaluación de acuerdo a la normatividad vigente, de los enfoques actuales de la evaluación, así como el uso de las TIC para optimizar los tiempos y organizar mejor la evaluación sistemática a través de hojas de cálculo.
Los resultados de este proceso son satisfactorios tanto para los alumnos como para el docente, puesto que permiten “efectuar una evaluación con fines de mejora” y llevan a la reflexión sobre cómo podemos mejorar la evaluación en el aula y su sistematización y con ello, transformar la calidad de la educación.
APORTACIÓN PERSONAL
La tarea auténtica es que el estudiante tiene que llegar a un propósito en cuál tiene que resolver, el estudiante tiene que llegar a alguien. La actividad tiene como incertidumbre, las tareas auténticas y cotidianas tiene perfecciones. Las evaluaciones no deben hacerse a ojo de buen cubero. Deben ser el resultado de la aplicación de instrumentos que permiten valorar los avances y que finalmente se traducirán en una calificación.
Como opinión personal se habla que la evaluación auténtica hace participar a los estudiantes en la realización de tareas realistas que dan una idea clara de sus conocimientos, habilidades y capacidades. Es auténtica porque requiere que los estudiantes apliquen el conocimiento y las habilidades de manera que reflejen el mundo real. Y de igual manera la evaluación formativa contribuye a desarrollar docentes con amplia visión para mejorar el proceso de aprendizaje, esto acorde con los logros, las limitaciones y la realidad de los estudiantes, con el propósito de que alcancen los aprendizajes propuestos y desarrollen su autoconocimiento.
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